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Smart cities, innovación colectiva y sostenibilidad

Smart Cities (ciudades inteligente) define el nuevo modelo de ciudad que integra todas aquellas acciones orientadas a mejorar la sostenibilidad medioambiental y económica, así como una gestión eficiente de sus servicios.

Sus principales objetivos:

  • mejorar la calidad de vida de las personas
  • permitir, a largo plazo, una reducción del gasto público.
  • reducir el daño al medio ambiente
  • utilización de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) como herramientas para la gestión (inteligente)

Los proyectos de Smart Cities afectan al desarrollo de infraestructuras y servicios de una ciudad, lo que convierte estos proyectos en transversales, abarcando actividades tan diversas como la energía, el agua, el transporte, el urbanismo, la recogida de residuos, la enseñanza o la salud.  A todo de ello le añadiremos las TIC como eje vertebrador de un proceso en el que la innovación es la palanca fundamental para su impulso.

En el trasfondo de todo esta la reducción del uso de combustibles fósiles y la disminución de emisiones de CO2, uno de los objetivos fundamentales marcados por la UE en su programa marco H2020, dentro de la iniciativa de Smart Cities.

La iniciativa europea Smart Cities & Communities

La iniciativa  Smart Cities&Communities, tiene por objetivo reunir ciudades, industria y ciudadanos en su objetivo de mejorar la vida en las ciudades a través de soluciones integradas y más sostenibles. Tal como se especifica en la presentación de su página web, esto implica:

  • innovación aplicada
  • mejor planificación
  • enfoque más participativo (colaborativo)
  • mayor eficiencia energética
  • soluciones de transporte más eficiente
  • uso inteligente de las tecnologías de comunicación e información.

 

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Una manera de fomentar este proceso es el market place desarrollado por dicha iniciativa, pensado para que todos aquellos grupos de interés activos en el desafío de las Smart Cities y que deseen conocer iniciativas similares que se llevan  a cabo en el resto de Europa, tengan un punto de encuentro para fomentar el conocimiento y la colaboración.

Como bien sabéis COLABORACIÓN es el mantra que utilizo de forma recurrente en muchos de mis artículos. He tratado de exponer el ejemplo de pequeñas startups, pero también de hacer mención de aquellas iniciativas a nivel macro, impulsadas desde el ámbito más global de la UE que también quieren sacar partido del potencial de la colaboración.

No en vano, dentro del programa H2020, una de las premisas que más puntúan a la hora de solicitar el acceso a financiación europea de cualquier proyecto, no es solo es su carácter disruptor sino también y sobretodo que se fomente la colaboración entre países o dicho de otro modo, cuyo impacto no solo sea local sino a nivel europeo.

Tras esta esquemática presentación alrededor de las Smart Cities, creo que sería conveniente hacer una breve exposición de motivos del porque del impulso de este modelo de desarrollo energético.

Caminar hacia una Unión Energética

Navegando por la inmensa base de datos de la UE, pude localizar un comunicado de la Comisión Europea fechado en febrero de 2015, titulado “A Framework Strategy for a Resilient Energy Union with a Forward-Looking Climate Change Policy” , en el que se hace una detallada exposición de motivos del porque es necesario caminar hacia una UNIÓN ENERGÉTICA.

En la exposición de motivos también encontramos argumentos que explican la necesidad de trabajar intensamente en el desarrollo de las smart cities. Entre otras se destacan las siguientes claves:

  • The EU imported 53% of its energy at a cost of around EUR 400 billion, which makes it the largest energy importer in the world.
  • Six Member States depend on a single external supplier for their entire gas imports and therefore remain too vulnerable to supply shocks.
  • It has also been estimated that every additional 1% increase in energy savings cuts gas imports by 2.6%.
  • 75% of our housing stock is energy inefficient.
  • 94% percent of transport relies on oil products, of which 90% is imported.
  • Wholesale electricity prices for European countries are at low levels, though still 30% higher than in the US.
  • Wholesale gas prices are still more than twice as high as in the US

Fuente: EU, A Framework Strategy for a Resilient Energy Union with a Forward-Looking Climate Change Policy. 2015.

Algunos de ellos especialmente preocupantes, no solo por su efecto en el medio ambiente, sino también por sus efectos a nivel empresarial en términos de competitividad. Concretamente me refiero a las grandes diferencias de precios en gas  o electricidad con otras economías como la de EEUU, cuyo efecto es especialmente grave  en las industrias más intensivas en energía.

Otra ingente tarea es la necesidad de buscar un marco regulatorio común (actualmente tenemos 28 marcos diferentes), que permitiese crear mayor competencia y un mercado energético más eficiente, aprovechando las sinergias a nivel europeo. Aquí tenemos el verdadero desafío.

Por ahora debemos ser conscientes de lo andado y de las herramientas a nuestra disposición. Tarea importante es el conocimiento de su existencia y funcionamiento para aprovechar su potencial en favor de un desarrollo más sostenible. En todo caso creo que el paso más importante ya está hecho, ahora solo falta seguir caminando y si es posible acelerar un poco el paso.

Caminando hacia una economía+.

 

 

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