colaborar no es sinónimo de defraudar

Una nueva forma de colaborar está llegando…y mejorando

Leía hoy en La Vanguardia un artículo relativo a la evasión fiscal que se está produciendo alrededor de las plataformas colaborativas, en concreto con las plataformas de alquiler turístico y los ingresos (NO) declarados por los usuarios de las mismas. Me viene al pelo para rescatar un artículo sobre estas plataformas que escribí en agosto de 2015. Colaborar no puede ser sinónimo de defraudar.

De forma muy resumida venía a explicar la importancia de dichas plataformas a la hora de abrir nuevas oportunidades pero simultáneamente destacaba la necesidad de actualizar la regulación administrativa y fiscal que situase bajo las mismas reglas de juego a todos, incluyendo el pago de los impuestos correspondientes.

El artículo en cuestión, Las plataformas de alquiler turístico bajo la lupa de Hacienda, establece bien a las claras las novedades que implica este paso adelante de la Agencia Tributaria, según se establece en el documento “Novedades Informativas 2017”:

“…estarán obligados a presentar este nuevo modelo las personas y entidades que presten el servicio de intermediación entre los cedentes y cesionarios. En particular, las personas o entidades constituidas como plataformas colaborativas que intermedien en la cesión de uso y tengan la consideración de prestador de servicios de la sociedad de la información. “

Adjunto un excelente resumen en el siguiente articulo del blog de Bankinter.

Para concluir esta breve actualización del artículo que sigue a continuación, debo decir que soy un firme y convencido defensor de las bondades de la economía colaborativa, pero no debe ser un terreno abonado al fraude ni pensado para pisar los derechos de los demás ni para eludir nuestras obligaciones. 

Así me refería en agosto de 2015 a dichas plataformas:

La llegada de las vacaciones es un momento idóneo para relajar mente y cuerpo, y porque no también para reflexionar sobre lo acontecido en estos últimos  meses,  especialmente después de un año intenso en el que la economía ha empezado a dar muestras de una sólida recuperación.

Recuperación que en cualquier caso,  como muchos seguimos comprobando en nuestro día a día en  prensa, televisión y especialmente a través de nuestro círculo más próximo,  todavía no ha llegado a las familias más desfavorecidas tras años de recesión  (ni mucho menos). Todavía son  muchas las desigualdades generadas por la crisis que han quedado en la lista de asuntos pendientes y más urgentes de nuestros representantes políticos. Aunque desgraciadamente, a la hora de presentar  números y estadísticas, resulta extraordinariamente fácil vender una  “España en el país de las maravillas” y mencionar,  como si fuese una mera anécdota, la situación de desigualdad creada.

En cualquier caso mi objetivo hoy es hablar del lado positivo de la crisis, que también existe. Recurriendo a la filosofía oriental que nos habla del  yin y el yang como dos fuerzas contrapuestas que se encuentran continuamente en todo lo que nos rodea (lo masculino y lo femenino, el bien y el mal,…) podemos decir que la dura crisis vivida en España también ha tenido un lado positivo.  Se ha generado un prometedor caldo de cultivo, provocado en mi opinión por dos factores:

  • El cambio en las prioridades y en los hábitos de consumo de los clientes.
  • La capacidad de emprendimiento de nuevos empresarios, apoyados por las enormes posibilidades que ofrece internet y las nuevas tecnologías.
La situación de crisis ha generado un cambio en la sociedad. Se ha pasado de una cultura de la posesión a una cultura del uso y del disfrute. Además han resurgido con fuerza valores como la RSC, el consumo responsable y la preocupación por el medio ambiente.

Alrededor de este marco, se están generando multitud de iniciativas emprendedoras que aprovechan la tecnología y las posibilidades de internet como palanca de crecimiento. Una de las ventajas que aporta internet al emprendedor es la posibilidad de competir “en igualdad de condiciones” con grandes empresas. Una gran idea, bien comunicada, puede hacer llegar tu producto a la otra punta del mundo.

En todo caso, para mi el aspecto más prometedor y apasionante que ha provocado la crisis son la multitud de iniciativas y negocios generados alrededor de la Economía Colaborativa, las Inversiones de Impacto, la Economía del Bien Común, etc.

Todas ellas caras de una misma moneda, con un denominador común en el que prima el interés de las personas, más allá de la búsqueda ilimitada de beneficios y dividendos para unos pocos.  La redistribución de la riqueza, el uso consciente de recursos, el beneficio (no siempre económico) en favor de muchos o la simple posibilidad de encontrar vías de financiación como el crowdfunding, hasta hace pocos años impensables, que permiten dar viabilidad a multitud de proyectos interesantes que de otro modo nunca hubiesen visto la luz.

Muchos de estos “nuevos escenarios económicos” (todavía incipientes) tienen una necesidad de regulación administrativa y fiscal, que les de seguridad y soporte legal a ellos y los usuarios. En cualquier caso, son iniciativas que están permitiendo ya a muchos emprendedores y/o particulares, participar de nuevas fuentes de ingresos. Este es para mí el principal logro de este nuevo escenario económico que se ha abierto.

En definitiva, un momento apasionante de cambio en el que se están sentando las bases de una nueva forma de consumir, de crear, de relacionarse y de colaborar, al margen de un capitalismo exacerbado cuya ética se diluye con más frecuencia de lo que nos gustaría.

Feliz verano a todos y disfrutad de unas merecidas vacaciones!

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