la inversión sostenible como diversificación

Inversión sostenible: añadiendo valor a la gestión patrimonial

Hoy en día es evidente que existe un nicho de mercado muy importante en aquellos inversores deseosos de rentabilizar su ahorro, pero canalizándolo hacia sectores y/o empresas que aporten un mayor retorno social y con una visión más sostenible. El siguiente paso en este proceso es hacer llegar a los ahorradores minoristas esta información, de tal manera que pueda resultarles útil, porque no, a la hora de seleccionar compañías destacadas en éste ámbito y que les permita una mejor gestión de su inversión sostenible, ya sea a nivel individual o a través de fondos de inversión.

Cada vez observamos una mayor conciencia sobre los problemas relacionados con el medio ambiente, aspectos sociales y con las acciones relacionadas con el buen gobierno corporativo de las empresas (ESG). Esta mayor conciencia social no ha surgido por casualidad, sino por el absoluto desencanto (he intentado ser políticamente correcto) con el que toda una generación está viviendo la situación económica, política y laboral. No se trata sólo de unas condiciones laborales cada vez peores para una gran mayoría de trabajadores, sino que además están observando (y aprendiendo de errores pasados) que una economía basada en el consumo por el consumo no es el mejor camino a largo plazo. En ese contexto, la desigualdad creciente es el resultado inmediato.

Las clases medias (si es que hoy en día existen todavía) perciben que cada vez cuesta más llegar a fin de mes y eso ha implicado un cambio en los valores y prioridades. Un secreto a voces, que muchos emprendedores han sabido detectar y canalizar hacia un modelo económico, basado en la colaboración, en el uso y disfrute en lugar de la posesión, en modelos de negocio no centrados (no de forma prioritaria) en el beneficio por el beneficio sino en la generación de un impacto social y en ello, la inversión sostenible juega un papel vital. Tanto mayor cuanto más se extienda como herramienta de diversificación.

En función del objetivo principal (en términos de impacto social) que hay detrás de la inversión podemos establecer diferentes categorías, que nos permiten definir un mapa de la inversión de impacto social.

La cuestión es que cada vez se le otorga mayor relevancia a las compañías con una buena política ESG y cada vez más se observa la necesidad de cuantificar y valorar los efectos económicos de tales medidas. No debemos olvidar que estamos en un mercado capitalista en el que toda inversión espera su retorno económico. Y que demonios, creo que hay inversiones que merecen ser valoradas, conocidas y comunicadas a los stakeholders con mayor hincapié si cabe, cuando aportan algo más que el mero retorno económico.  Es muy interesante el informe de PwC publicado en 2013 “Putting  a price on value”

Del citado informe destacaría las siguientes conclusiones:

  • “Investors and private equity managers increasingly believe ESG management adds value – the challenge now lies in quantifying it”. Phil Case, PwC UK
  • “ESG management extends beyond risk – PE firms are recognising strategic, operational, reputational and financial benefits”. Lauren Koopman, PwC US 
  • “ESG [management] is a barometer of the health of the management of the companies in our portfolio. The robust financial performance of our companies is vital, but how this growth is accomplished is also very important because it ensures future performance”. Oliver Millet, Chairman of the Executive Board, Eurazeo PME

La inversión sostenible probablemente no sea la que generen un mayor retorno económico y mucho menos inmediato para la empresa, pero sin lugar a duda será la que mayor retorno “intangible” proporcione. A corto plazo difícilmente valorable, pero puede que de incalculable valor a largo plazo.

Capaz de generar una clara ventaja competitiva en un entorno en el que la diferenciación en precio o producto entre compañías cada vez es más complicada y en el que valores menos crematísticos pueden marcar la diferencia. Aquí debe destacar la inversión sostenible.

En mi opinión es muy importante considerar que el beneficio para las compañías que pongan su empeño en ello, no es solo económico (ya sea por un beneficio directo o por un ahorro en costes) sino también y sobretodo un beneficio intangible. No hay mejor acción de branding para una compañía, por dos motivos:

  • La crisis económica ha hecho que todos (en mayor o menor medida) hayamos cambiado nuestras prioridades. Los valores, la conciencia social y medioambiental, han adquirido una posición de privilegio en nuestra toma de decisiones.
  • Las compañías lo saben y nosotros somos conscientes de ello: las RRSS nos otorgan un poder como nunca antes hemos tenido los consumidores para premiar o castigar “virtualmente”.

No creo en absoluto que los expertos en RSC tengan una tarea fácil en la valoración de las acciones desarrolladas en materia de ESG y del retorno de la inversión sostenible, pero parece evidente que la capacidad de demostrar y tangibilizar ese valor tiene una enorme importancia en términos reputacionales y de branding para la empresa.

Adicionalmente, permite y facilita la valoración de los mismos por casas de inversión y análisis, que pueden trasladar esta información a aquellos inversores dispuestos a premiar con su confianza a las empresas que cumplan con dichos estándares. Iniciativas en este sentido podemos encontrar una muy reciente como el “Rating de sostenibilidad de Morningstar”

 

 

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