inversiones de impacto

El año del Goro-Goro. Inversiones de impacto (I)

 En Kenia, 1984 se conoce como el año de la copa, o el goro goro. El goro goro es una copa que se usa para medir 2 kilos de maíz en grano en el mercado, y el maíz se usa para hacer ugali, una tarta como la polenta que se come con verduras. Tanto el maíz como los vegetales se cultivan en la mayoría de las granjas keniatas, lo que significa que la mayoría de las familias se abastecen de su propia granja. Un goro goro alcanza para 3 comidas de una familia promedio, y en 1984, la cosecha completa cabía en un goro goro.

Cada vez más, la Responsabilidad Social está calando dentro del tejido empresarial como un valor importante a incluir dentro del conjunto de acciones y comunicaciones desarrolladas por las empresas. Tanto más importante, cuanto más grande es la empresa y mayor capacidad de comunicación e impacto puede llevar a cabo. No sólo por su capacidad financiera para participar en dichos proyectos sino también por el número de potenciales receptores de su mensaje.

Cada vez parece más evidente que dentro de la estrategia de Branding de las grandes empresas, un valor fundamental que debe formar parte de la misma, son todas aquellas acciones relacionadas con la RSE. La conciencia social en este terreno gana adeptos día a día  y eso significa que los clientes actuales y potenciales valoran positivamente esa implicación social, más allá del producto o servicio que comercializa la empresa.

En este sentido, según un interesante y detallado informe elaborado por la Fundación Compromiso y Transparencia, “Mapa de las inversiones de impacto en España” (recomiendo leer encarecidamente a aquellos que quieran tener una aproximación de primera mano a las inversiones de impacto) , se indica que en las últimas décadas son varias las corrientes que están cuestionando la manera tradicional de abordar la solución de los problemas sociales. Se identifican principalmente dos problemas:

  1. La dificultad de acceder a una financiación estable que les permite desarrollar y ampliar sus acciones.
  2. En su gran mayoría, este tipo de acciones descansan en modelos económicamente poco sostenibles.

En este sentido algunas fundaciones y emprendedores sociales de gran tradición en EEUU, han buscado estos últimos años modelos híbridos que puedan recoger lo mejor de los sectores lucrativos y no lucrativos, con el fin principal de dotar a sus iniciativas sociales de la consistencia y solidez económica necesaria. Es en esta coyuntura donde se fragua el concepto de las inversiones de impacto.

La inversión de impacto se puede definir como aquel conjunto de inversiones realizadas en empresas, organizaciones y fondos con la intención de generar resultados financieros además de un impacto social medible. Es una alternativa sostenible a la donación o la filantropía para generar impacto social, además de un retorno financiero.  ( Fuente: http://www.innovacional.com/)

Por el otro lado, y de forma paralela estamos asistiendo cada vez más a un mayor compromiso de la empresa con los problemas sociales y medioambientales. Parece que la tradicional propuesta de valor empresarial centrada exclusivamente en generar más y más valor para el accionista, desde un punto de vista social es insuficiente. La gente reclama más, que ese beneficio empresarial revierta en otros grupos de interés y/o que pueda contribuir a generar valor social y medioambiental.

Pensando en grupos de interés, parece lógico pensar en los empleados como un grupo de interés de primer orden. En este sentido aprovecho para hacer un inciso para comentar una noticia que leía en prensa y que se hacía eco de la iniciativa tomada por Zara relativa a su plan de reparto de beneficios entre la plantilla.

“… en atención al desarrollo de la compañía en los últimos años, el gigante textil ha acordado dicho plan dirigido a todos los trabajadores de tiendas, fabricación, logística, cadenas y filiales de todo el mundo, con más de dos años de antigüedad. Entre todos ellos, el grupo repartirá el 10% del incremento del beneficio neto atribuido a la sociedad dominante del grupo respecto al año anterior hasta un máximo del 2% del beneficio total.”

Volviendo al tema principal del post, quiero compartir con vosotros una frase que me ha dado mucho que pensar y que sin duda está en la base de la cuestión que tratamos. En el citado informe de la Fundación Compromiso y Transparencia, se hace referencia a las recientes teorías de creación de valor compartido (shared value) y entre ellas se cita el modelo de la Base de la Pirámide (BdP), cuyos defensores afirman:

“..los pobres pueden ser clientes excelentes, y el secreto está en que las empresas, mediante la innovación, desarrollen productos y servicios para los miles de millones de personas que se encuentran en la “ base de la pirámide.”

Los microcréditos se han constituido como una herramienta fundamental para ayudar a los más desfavorecidos, dándoles la oportunidad de llevar a cabo sus propios proyectos, permitiendoles el acceso a determinados productos financieros. Constituyen un ejemplo palpable y claro de lo que se denominan “negocios en la base de la pirámide”.  No obstante son muchos más los sectores en los que se ya se encuentran estos modelos de negocio. Como muestra, pueden leer este interesante post de Daniel Goldman, ” Bases y ejemplos: Innovar en la base de la pirámide. 

Dentro de la multitud de casos que podemos encontrar, quiero compartir uno en concreto que me resultó gratificante, y porque no decirlo, muy esperanzador. Un proyecto de microseguros, llevado a cabo por la economista Rose Goslinga a través de la fundación Syngenta,  con el objetivo de dar una segunda oportunidad a las cosechas más de 180.000 pequeños granjeros del África subsahariana.

Merece la pena dedicar 10 minutos de tu tiempo a ver el vídeo.

Una gran idea, con un brillante estudio de necesidades y de mercado, pero sin duda lo más destacado para mi es la genial idea desarrollada para llevar a cabo el seguimiento de la cosecha de cada agricultor y garantizar la replantación de las semillas. La tecnología aplicada a la consecución de un gran valor social.

Espero que para vosotros haya sido tan reconfortante  la lectura de este post, como para mi su redacción.

Imagen: Flickr_F. Sipalla/CIMMYT

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