Foto de Juan Tiagues; Flickr

Encuentra las diferencias: viticultura vs. asesoramiento financiero

Lo se, para empezar el título resulta un poco chocante. Pero me parecía interesante explicar el porque la imagen de la página principal de mi blog esta relacionada con el mundo del vino y no es la típica foto de rascacielos o de gráficos de índices bursátiles, que parecen más relacionadas con la iconografía propia de la inversión.

A veces la inspiración llega cuando menos te lo esperas, y esta misma cuestión me la plantee este otoño mientas observaba la vendimia en una bodega de la zona del Penedés y la verdad es que la conclusión a la que llegué me sorprendió por el paralelismo entre ambas actividades, a priori tan alejadas. En el fondo es una cuestión de conceptos y no tan en el fondo, una cuestión de sentido común y de la disciplina que requieren ambas actividades.

Soy una apasionado (aunque mero aficionado)  del mundo del vino y en algunas de las bodegas que he podido visitar, me he dejado llevar por mi curiosidad para conocer su particular visión del negocio, su relación con el entorno y con la tierra, pero por encima de todo lo que más me atrajo es su filosofía alrededor del cuidado de la viña, de la elaboración de vino y la manera en que  lo transmiten a sus clientes. Es un proceso de coherencia absoluta y sin duda hay toda una historia detrás.

Volviendo a la enigmática cuestión inicial, entiendo que la primera reacción de  todos aquellos que leáis estas líneas y os dediquéis al asesoramiento financiero será de enorme extrañeza. No obstante creo que enseguida os sentiréis identificados. Me pareció un juego de ideas muy entretenido, pero con mucho sentido común y quería compartirlo con vosotros.

 

La bodega en el papel del asesor financiero

 

Toda bodega (asesor) construye su proyecto alrededor de unos viñedos (clientes) que marcarán en gran medida su filosofía y su estilo de gestión y  tras un análisis detallado de los mismos  podrá determinar que tipo de uva será más adecuado plantar, como y cuando, en función de los resultados a conseguir. Es decir, hay una importante labor previa de análisis de recursos y necesidades, y cuanto más detallado y preciso sea tanto mejor será el resultado final.

 

El terreno en el papel del inversor – ahorrador

 

Una vez conocidas exhaustivamente las condiciones del terreno (cliente) se seleccionará la viña (portafolio recomendado por perfil de riesgo) adecuada y se realizará un seguimiento exhaustivo y periódico de la evolución de la viña (rentabilidad del portafolio), de las condiciones climáticas (mercados financieros) y de posibles cambios en la composición del terreno (la situación personal y patrimonial del cliente). Todo desvío sobre el plan trazado y sobre la evolución esperada del sabor, nivel de azúcar o tamaño de la uva (objetivo de inversión a largo plazo) conllevará un reajuste del proceso para “garantizar” el objetivo deseado.

 

La planificación, seguimiento y revisión de objetivos como guión de la relación entre asesor y cliente.

 

El resultado de esta  labor de análisis y planificación nos llevará al momento de la verdad:  la vendimia. Si hemos realizado un buen trabajo, obtendremos el fruto deseado (objetivo planificado de ahorro, rentabilidad, etc) y probablemente será muy parecido al objetivo inicial planteado, siempre y cuando hayamos seguido un guión debidamente planificado.

Bien es cierto que en los mercados financieros son numerosas las variables que escapan a nuestro control y por tanto el logro de los objetivos inicialmente planteados siempre cuenta con un “margen de error”, pero el sentido común nos dice que si seguimos un esquema de trabajo y nos atenemos a él, lograremos que ese gap entre lo conseguido y lo planificado sea el menor posible.

 

Lo que nunca debemos olvidar es la necesaria dosis de paciencia para llegar al resultado deseado en el momento adecuado.

 

Siempre encontraremos variables en el camino que no podemos controlar o prever como por ejemplo la climatología (evolución de los mercados financieros, geopolítica, precio de materias primas, etc ) y es por ello que la labor principal del viticultor es estar siempre al lado del viñedo (cliente) para interpretar (escuchar) sus necesidades y realizar los ajustes necesarios que le permitan alejarse lo menos posible del objetivo inicial planteado. En cualquier caso, el cliente siempre agradecerá mucho más que el asesor esté a su lado y le acompañe en la consecución de su objetivo, a pesar de que se pueda alejar ligeramente del objetivo planteado.

Espero que os haya gustado o cuanto menos que os haya resultado entretenido este juego de palabras que he querido compartir con vosotros, con el objetivo de explicar un poco más sobre la filosofía del blog y la creatividad asociada al mismo.

Que tengáis un buen día.

 

 

Imagen de Juan Tiagues, Flickr

 

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4 Comentarios

  1. Gran post! Ser paciente y dejar madurar las cosas que lo necesitan…no esta mal que nos lo recuerden de vez en cuando. Gracias y Suerte!

  2. Has cumplido con ambos objetivos;
    – Me ha gustado el artículo
    – Me ha resultado entretenida su lectura (por el juego de palabras)

    Ruego me envies los próximos artículos que publiques

  3. Pingback: "El inversor paciente", un poco de storytelling - El inversor paciente

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