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Economía circular: hacia un desarrollo económico virtuoso

En un momento como el actual en el que hay políticos iluminados que deciden volver a la energía del paleolítico, porque según ellos el cambio climático es una invención, es más necesario que nunca que aquellos que tenemos sentido común, por fortuna la inmensa mayoría de la humanidad, nos pongamos manos a la obra. La economía circular es la mejor forma de comenzar.

Ya hace muchos años que el actual modelo económico lineal de “tomar, hacer, desechar” está al límite de su capacidad. Un sistema que consume grandes cantidades de energía y recursos baratos y de fácil acceso, que genera enorme cantidad de residuos que luego no se reutilizan, en un sistema dirigido al colapso.

Es en este contexto de un capitalismo desbocado y con escasa conciencia medioambiental cuando surge la economía circular como alternativa atractiva y viable.

Por definición, la economía circular pretende que los productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor durante el mayo tiempo posible, generando además el mínimo de residuos posible. Dicho de otro modo, la economía circular busca un ciclo virtuoso de desarrollo económico que optimice el uso de los recursos y minimice los riesgos del sistema.

La economía circular no es una quimera, ni una utopía. Está definida como una de las siete estrategias básicas del programa 2020 de la Unión Europea. Concretamente se refiere a ella como “Una Europa que utilice eficazmente los recursos» y cuyo objetivo es un crecimiento inteligente, sostenible e integrador.

Cuales se entienden como objetivos básicos de la transición hacia una economía circular:

  • mejorar los resultados económicos a la vez que se reduce el uso de los recursos
  • identificar y crear nuevas oportunidades de crecimiento económico, impulsando para ello la innovación
  • garantizar la seguridad del suministro de recursos esenciales
  • limitar el impacto medioambiental del uso de los recursos.

La economía circular es un concepto económico que nace, se alimenta y crece vinculado a la sostenibilidad, pero no como concepto económico sino como filosofía de vida. Esto es lo que la hace realmente relevante. El cambio de estilo de vida, de sistema de producción no es simplemente una cuestión económica y de rentabilidad (que también) sino una cuestión ante todo de conciencia y responsabilidad social y frente a la naturaleza.

Hay una máxima que dice que la energía ni se crea ni se destruye, se transforma.

En lo referido a los recursos naturales podemos decir que esta realidad es muy diferente. Son finitos y por tanto la única forma de lograr un uso más eficiente de los mismos es que la intervención humana cambie su enfoque. El objetivo que busca la economía circular es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía,…) se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible y eso necesariamente implica un cambio en la forma de producir y también la forma de consumir.

Cuales son, según la Ellen Macarthur Foundation, los principios que regulan la economía circular:

  • Principio 1: Preservar y mejorar el capital natural, controlando existencias finitas y equilibrando los flujos de recursos renovables.
  • Principio 2: Optimizar el uso de los recursos, rotando productos, componentes y materiales con la máxima utilidad en todo momento, tanto en los ciclos técnicos como en los biológicos.
  • Principio 3: Fomentar la eficacia del sistema, revelando y eliminando externalidades negativas.

Fuente: Ellen Macarthur Foundation.

 

De la lectura del interesante artículo de dicha fundación, me quedo con un par de puntos muy relevantes:

1. Este tipo de sistemas reduce la velocidad de rotación de los productos al incrementar su vida útil y fomentar su reutilización. Directamente vinculado al concepto de obsolescencia programada. Hace mucho tiempo que se trabaja en modificar un sistema de producción viciado en origen, donde se fabrica y diseña con un objetivo temporal de vida útil del producto, que fomente su sustitución posterior. Debo decir que no se si el sistema se vició en origen o en el destino (debido a un consumidor insaciable). ¿Que fue antes, el huevo o la gallina?

2. La acción de compartir hace que se incremente la utilización de los productos. Este punto conecta directamente con la economía colaborativa, uno de cuyos pilares se basa en fomentar el uso y disfrute frente a la propiedad. Debo decir que la economía colaborativa (que en muchos de los modelos de negocio surgidos a su alrededor, no podemos saber si fueron motivados por el concepto de la economía circular) desde luego si contribuye de manera relevante a un cambio en la forma de consumir. A juzgar por los números, desde luego su relevancia económica es vital.

Para aquellos que quieran adentrarse un poco más en el conocimiento de la economía circular, os dejo en enlace al estudio: Hacia una economía circular: motivos económicos para una transición acelerada.

Para terminar un dato extraído de un estudio de Accenture: el impacto que en 2030 tendría un cambio en la manera de producir, trabajar y comprar se cifra en 4,5 billones.

Sigamos avanzando hacia un mundo mejor y más sostenible.

 

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