renta fija para el inversor conservador

Deshojando la margarita en renta fija: expectativas para el inversor conservador

En el actual contexto de tipos de interés e inflación, el más perjudicado es y será el inversor más conservador. En este sentido es importante tener claro donde estamos, que se espera  a medio plazo y que alternativas tiene el inversor o ahorrador con mayor aversión al riesgo. En escenarios como el actual es cuando muchos ahorradores empiezan  a plantearse una modificación de su perfil de riesgo forzados por las bajas rentabilidades, pero en ningún caso acorde a su apetito natural por el mismo.

Estamos viviendo semanas convulsas en el mercado de renta fija con reducciones adicionales en la prima de riesgo, que en el caso español la sitúan por debajo de los 100 p.b. Hace apenas un año, estábamos en los 200 p.b y parecía que el recorrido a la baja era ya muy limitado. La evolución de la economía española y sus expectativas a medio plazo no eran todo lo positivas que se esperaba y ello generaba dudas sobre la posibilidad de seguir viendo caídas adicionales de los tipos de interés a largo plazo.

 

Prima de riesgo de España

Fuente: datosmacro.com

 

La realidad ha superado las expectativas y el crecimiento económico se ha mostrado más fuerte de lo previsto, lo que ha redundado en una mejora de la confianza en la deuda periférica y por tanto en nuevas caídas en la prima de riesgo país de España.

 

Otra cosa sería determinar que parte de la caída se debe a la mejora de la confianza y que parte se debe a compra de bonos ante la falta de alternativas rentables en deuda gubernamental de otros países desarrollados.

 

Panorama global de la deuda soberana:

Si observamos el panorama global de la deuda soberana y vemos cual es el mapa de rentabilidades que nos ofrecen los bonos a 10 años, podemos entender los cantos de sirena que nos llegan desde diferentes gestoras internacionales sobre el escaso recorrido que le queda a este activo.

Según afirma Paul Read, codirector del equipo de Renta Fija de Invesco en un reciente artículo publicado en Fundspeople:  “La duración es baja en relación al mercado de renta fija en su conjunto, ya que no creemos que el riesgo de tipo de interés esté bien remunerado a los niveles actuales. También hemos comenzado a reducir parte del riesgo del crédito de los fondos.”

 

Mapa de rentabilidades de la deuda soberana a escala mundial

Fuente: datosmacro.com

 

En otro artículo reciente de Funds People, Philippe Ithurbide, responsable global de estrategia y análisis de Amundi afirmaba lo siguiente en una entrevista en la que se planteaban escenarios en diferentes clases de activos ante un QE de 500.000 millones de euros del BCE:  “la probabilidad de una subida de los tipos de interés en los próximos tres a cinco años es virtualmente cero”. Tal y como sucedió en Estados Unidos, el pronóstico del experto es que una subida de tipos estará fuera de todo planteamiento mientras que continúen las medidas monetarias no convencionales,…” .

Por tanto, delante de este escenario, parece lógico pensar que los bajos tipos de interés y en consecuencia la baja remuneración de los activos sin riesgo, han llegado para quedarse un largo tiempo. Ante este panorama debemos ser conscientes de que toda posición conservadora deberá ser gestionada de forma más activa buscando mejoras en el retorno.

 

Que alternativas tienen los inversores más conservadores:

Con todo lo expuesto, es obvio que los más perjudicados por este escenario son los inversores más conservadores. En muchos casos habrá clientes que ante la falta de alternativas (y contando con un patrimonio suficiente que les permita una adecuada distribución de activos) experimenten un incremento “natural” del apetito por el riesgo. Pero habrá muchos otros que tras las experiencias vividas después del 2008 y/o bien por su proximidad a la jubilación o sencillamente por su elevada aversión al riesgo, difícilmente serán receptivos a esa diversificación.

En este sentido, desde un punto de vista “conceptual”, creo que se establecen tres escenarios diferenciados:

  1. Necesidad de diversificar y asumir un mayor riesgo (para una pequeña parte de la cartera) si queremos que el retorno global de nuestra posición se ajuste a nuestras expectativas. En muchos casos será necesaria una labor de asesoramiento y pedagogía financiera para que el cliente pueda valorar si el binomio de rentabiliad-riesgo que se le propone le compensa o no.
  2. Concienciación y aceptación de la situación actual de la rentabilidad de los activos sin riesgo. El escenario de inflación actual, con tasa negativas, no lo habíamos visto antes y por tanto debemos centrar nuestra atención en la rentabilidad real (una vez descontada la inflación).
  3. Aquellos clientes que por necesidad (o quien sabe si por aburrimiento) acaban aumentando su apetito por el riesgo, no ya de forma natural sino forzados por la escasa rentabilidad. Es en este punto donde la labor del asesor adquiere más relevancia que nunca para guiar al cliente en sus decisiones y acompañarle en esta modificación de su perfil de riesgo.

 

Esto no ha hecho más que empezar. Que tengan un buen día.

 

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